Aunque Google ha ido cambiando sus criterios de elección para el posicionamiento en buscadores, la fórmula siempre incluye contenido y enlaces.
Pero cuando todos pueden realizar las acciones de generar contenidos y enlaces y de hecho hay una industria bastante amplia en esa dirección, la determinación de los sitios de relevancia, aquello que merecen estar en las posiciones de las 3 primeras páginas, las que son visitadas por la mayoría de los visitantes, es el punto en el que casa propuesta por parte de los SEO posicionamiento plantea la diferencia.
La situación infiere que la diferencia está en la calidad, pero no se puede suponer que un proceso automatizado detecte como calidad los mismos parámetros que comprenden nuestros gustos, o tan siquiera aquello que queremos trasmitir.
Lo que queremos trasmitir, usualmente está fuera de la órbita del interés general, sobre todo porque cae en el aspecto personal de la evaluación sobre lo que puede interesarle al público.
Los buscadores nos obligan a pensar la cuestión desde otro ángulo, principalmente a cuestiona la forma en que creemos que al mundo le puede interesar aquello que queremos trasmitir.
Estamos invadidos del mensaje que si lográs trasmitir lo que querés, serás un triunfador, bajo la especulación que la pasión, como parte del intento es el factor diferenciador. Los triunfadores son un éxito en esa dirección. Pero en Internet la cosa funciona de otra manera, de la manera en que los buscadores determinan lo que es calidad de contenido y enlaces.
La situación no comienza desde nosotros, aquello que queremos comunicar, sino desde los otros, lo que buscan, las tendencias, las posibilidades en herramientas para administrar los recursos con que se cuentan.
El paradigma de calidad de contenidos refiere a términos que un proceso puede determinar y es en ese sentido que se habla de buenos contenidos y enlaces.
Usar el sentido común o tan siquiera emplear tiempo y recursos basados en el sentido común para atraer la atención de los buscadores es la mejor manera de perder el valor más preciado: el tiempo; lo ideal es tener la humildad de admitir que no podemos pensar que nuestro sentido común es el mismo que el de aquellos que buscan nuestro producto, servicio o información, hay que contar con herramientas que nos ofrezcan un panorama sobre los intereses de los usuarios que nos interesan, los que podrían interesarse en lo que ofrecemos.
Las redes sociales, vinieron a ofrecer una buena oportunidad, por lo menos en el análisis de esa característica, sobre todo porque los que participamos en ellas, tenemos la engañosa sensación que nos leen, sin tener en cuenta que las características de las redes sociales no nos favorecen precisamente, pero nos da la impresión que sí.
En principio y por ser fácilmente manipulables, ya que amigos y apreciados nos ofrecen el clic en “me gusta” o nos siguen o entran al sitio que proponemos, debemos saber que Google no tiene forma de determinar si ese clic es porque nos interesa o por amistad, familiaridad, compasión, etc., todos aspectos fuera de la ecuación de posicionamiento, sobre todo porque cada aplicación, redes sociales y proyectos incluye algún propósito como ese para conseguir el clic que se supone le interesa a Google, razón por la cual, Google va cambiando su algoritmo justo para neutralizar ese tipo de actividad.
Y cuando no lo puede hacer elimina al aplicación de su radar; esto es lo que pasa con las redes sociales, por lo tanto, una campaña de difusión en Facebook o Twitter, tendrá un alcance limitado y provocará que el tiempo necesario para lograr algún resultado será superior al beneficio.
La única fórmula perfecta es el contenido y los enlaces, y no cualquieras, sino aquellos que se pueden construir con el análisis de tendencias; los enlaces a su vez, son las palabras con las que los usuarios podrían buscarme, también hay que investigarlas, no son cualesquiera, ni se puede imponer nada en la Internet, por lo tanto la fórmula del éxito en posicionamiento en buscadores es la claridad con que se comprende cómo encontrar esos dos aspectos, análisis de tendencias, enlaces adecuados mediante palabra clave y el resto: correcta redacción.
Aunque el Google subsana la mayoría de los errores ortográficos, se ha vuelto bueno semánticamente, de manera que es capaz de analizar lo necesario de un contenido como para tomar la decisión de que un sitio será más relevante que otro.